A finales de los años 90 el uso que los adolescentes le daban al celular solía limitarse a recibir llamadas de sus padres y/o familiares adultos, esto generalmente con el objetivo de localizarlos inmediatamente. Para ese momento este aparato comunicacional era algo exclusivo, de allí que establecer redes entre pares era casi imposible, puesto que no todos los integrantes de su grupo de edad poseían un teléfono móvil o podían costear las altísimas rentas que las telefonías celulares ofertaban.
Desde esa realidad hasta nuestros días muchas cosas han cambiado y actualmente el celular ha dejado de ser percibido como un medio tecnológico de comunicación para ocupar cada vez más el lugar de un dispositivo personal. En esta época la alarma reemplaza la función del despertador, el reloj del celular sustituye al de pulsera, la cámara celular se convierte en un elemento vital para los equipos móviles y los servicios de mensajería así como las funciones ligadas al uso de la web móvil mantienen a los jóvenes conectados entre sí a mayor escala que las relaciones persona a persona. Así mismo la estética y accesorios de los equipos móviles cobran especial importancia, convirtiéndole en un ícono adolescente, que reafirma la identificación y pertenencia a un grupo. De allí que los jóvenes ya no se conforman con la idea de tener un móvil, sino que además buscan que este sea uno que les permita utilizar sus aplicaciones para mantenerse en contacto a través de las redes con el mundo.
Este nuevo concepto de relaciones entre los menores, así como el uso inseguro e irresponsable de las tecnologías de la información y la comunicación ha irrumpido en escena a través de un fenómeno denominado SEXTING o como se le llama en los países hispanohablantes SEXTEO. El sexting, desde su definición consiste en el envío de contenidos de tipo sexual explícito o sugestivo (mayoritariamente fotografías y/o vídeos) producidos generalmente por el propio remitente o con su consentimiento, a otras personas por medio de teléfonos móviles. El vocablo proviene de la combinación en inglés entre las palabras sex, que significa sexo y texting que traduce enviar mensajes de texto.
La inmediatez del teléfono móvil, sus bajos costos, fácil acceso y sus posibilidades audiovisuales aunadas al elevado nivel hormonal y la escasa percepción del riesgo que caracterizan a la adolescencia se convierten en una bomba de tiempo que hacen de esta actividad denominada sexting algo divertido y sensual, sin tener en cuenta sus potenciales consecuencias. La pregunta que cabe realizarse acá querido lector y estimada lectora es ¿Se trata este fenómeno de una simple travesura, o más bien puede considerársele pornografía infantil?. La realidad es que cada vez mayor número de jóvenes se fotografían parcial o completamente desnudos, así mismo se hacen videos mientras realizan actividades sexuales (siendo la masturbación la más popular entre estas) y reenvían estas fotos y videos a sus amigos más cercanos y estos a sus pares, convirtiéndose en una especie de cadena que termina alojada en las redes sociales.
De allí que cada vez es mayor ver estas imágenes dentro de portales de internet masivamente consultados y más aún en las redes sociales, alojadas en los “peer to peer”, estas se constituyen como unas redes informáticas descentralizadas sin servidores fijos, con acceso masivo que exhiben un sinfín de capturas desde los equipos móviles que muestran a adolescentes de ambos sexos con poca ropa, desnudos, en poses eróticas o en actos sexuales. Dichas imágenes y videos en muchos de los casos son tomadas desde escuelas secundarias o media superior, desde sus baños o habitaciones, exponiendo completamente la privacidad de los protagonistas y dejando vulnerables sus vidas.
Una vez distribuirlo el contenido a través de la web, bien sea en las redes sociales, en páginas o foros de Internet, se pierde totalmente el control de los archivos emitidos, sean estos obtenido de manera voluntaria o bien involuntaria (sin que una de las personas que estén en la grabación o fotografía las autorice) consiguiendo llegar a un número infinito de usuarios, sobre los cuales no se tiene control alguno y entre los que pueden figurar desde familiares de la víctima hasta depredadores sexuales.
Estamos claros que el exhibicionismo de los adolescentes responde a una tendencia actual donde se han borrado los espacios privados y hasta lo más íntimo se expone, siendo el sexo y la violencia parte de este despliegue que se representa como un espectáculo de las masas. De allí, que es común ver que lo que se inicia como una travesura sexual privada entre parejas o amigos, donde el adolescente considera divertido el hecho de correr cierto riesgo, termina convirtiéndose en un nano segundo en una pesadilla pública. En toda esta esfera, la exposición se da en dos momentos, uno donde estos alteregos precozmente sexualizados se exhiben ante el novio o novia, amigo o amiga y el otro ante el hecho de quedar expuesto a un peligro, que les puede llevar a un gran daño moral y desprestigio o a ser víctimas de acoso o chantaje.
Como hemos visto, el sexting o sexteo es una de las consecuencias directa de la integración de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación a nuestra vida cotidiana, de allí que como adultos resulta importante prestarles la mayor atención, esto con base al cambio radical en las dinámicas de interacción social donde la masificación del uso de los celulares y la web se corresponden con el medio y espacio mayoritariamente utilizado por nuestros jóvenes.
Bajo este esquema resulta importante hablar con nuestros jóvenes sobre los riesgos que puede ocasionar el tomarse fotografías o videos en momentos íntimos, con estilo erótico o inclusive mientras se realizan actos sexuales, siempre buscando minimizar la propagación de este fenómeno en nuestra comunidad. Hay seis mensajes que diversas instituciones internacionales han puesto en marcha para aupar este objetivo, me permito en esta oportunidad compartirlas contigo, con carácter de información y sensibilización buscando educar para prevenir:
1.- No lo produzcas, el simple hecho de producir una imagen o video de tipo sexual puede ponerte en riesgo.
2.-Piensa antes de publicar, recuerda todo aquello que publicas vía web o sale de tu equipo celular escapa de tu control, convirtiéndose en un archivo irrecuperable.
3.- La pornografía infantil es un delito cuando se crea, se posee o se distribuye.
4.- Recibir o tomar una imagen de una persona no te da derecho a distribuirla. La imagen de alguien no se puede utilizar sin el consentimiento de la persona implicada.
5.- La Ley actúa siempre, también para los menores, con Internet y los móviles.
6.- No participes con tu acción, tu risa o tu omisión.
Para mayor información visita el portal de http://www.sexting.es.
Por Rosmary Sanchez
Psicólogo, Profesor Universitaria.




diciembre 13th, 2011
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